Acompañar y construir: entrevista a nuestra directora Lucía Di Matteo
En el Bachillerato para Adultos a distancia de El Mariano Moreno sabemos que acompañar las trayectorias educativas de nuestros estudiantes implica mucho más que enseñar contenidos: significa escuchar, comprender necesidades diferentes y ayudar a cada persona a encontrar su propia manera de avanzar.
En esta nota conversamos con Lucía Di Matteo, nuestra directora, para conocer un poco más sobre su mirada, su recorrido y el compromiso con el que acompaña cada día las historias de quienes deciden retomar sus estudios.
“Mi rol implica acompañar y coordinar los distintos aspectos de la institución, pero también estar cerca de las personas que forman parte de ella y de sus trayectorias educativas”, dice Lucía.
Para ella, uno de los aspectos más valiosos de su trabajo está en esa diversidad de historias que encuentra todos los días. Porque no hay dos recorridos educativos iguales y, por eso, tampoco debería haber una única manera de acompañarlos: “Lo que más disfruto es ese contacto con personas tan diferentes, con historias y recorridos diversos. Y uno de los mayores desafíos es encontrar la manera de acompañar cada trayectoria, entendiendo que no todos necesitan lo mismo ni recorren el mismo camino”.
Lucía eligió la docencia porque es una profesión que le permite aprender constantemente. Desde su punto de vista, “enseñar implica incorporar nuevos conocimientos, pero también aprender a transmitirlos, adaptarlos y encontrar la mejor manera de acercarlos a cada persona. No hay una única manera de aprender, ni una única manera de acompañar. La educación también te enseña a mirar al otro, a conocerlo y a encontrar qué herramientas pueden ayudarlo en su propio recorrido”.
Para muchas personas, retomar los estudios siendo adulto significa volver a ponerse una meta, recuperar un proyecto que había quedado pendiente o descubrir que todavía hay nuevas posibilidades por construir.
Cuando le preguntamos a Lucía qué significa hoy estudiar y formarse siendo adulto expresa que “significa crecer. No solamente en lo académico o en lo laboral, sino también como persona. Estudiar de adulto muchas veces implica darse una nueva oportunidad, proponerse un objetivo y descubrir que todavía hay muchas cosas que uno puede construir”.
Y ese proceso también se refleja en quienes transitan el Bachillerato. A medida que avanzan, no solamente incorporan conocimientos, muchas veces empiezan a mirar de otra manera sus propias capacidades.
“Uno de los cambios que más se nota en los adultos que retoman el secundario es la seguridad. A medida que avanzan, van adquiriendo herramientas, conocimientos y también confianza en sus propias capacidades”, explica la directora.
Aprender en tiempos de inteligencia artificial
La educación atraviesa hoy un nuevo escenario. La inteligencia artificial y el acceso inmediato a enormes cantidades de información transformaron la manera en la que buscamos respuestas y aprendemos.
Pero para Lucía, tener información al alcance de la mano no reemplaza el proceso de aprendizaje. Al contrario, hace que algunas capacidades sean todavía más importantes.
“Hoy no alcanza con tener acceso a la información: hay que saber buscarla, seleccionarla, interpretarla y discriminar qué información es confiable y cuál no. Y para eso hace falta criterio”.
Y es que estudiar no significa simplemente acumular respuestas. Significa adquirir herramientas para comprenderlas, cuestionarlas y tomar decisiones.
“La tecnología puede darnos respuestas, pero aprender nos permite entenderlas y decidir qué hacer con ellas”, dice.
Sin embargo, el contexto tecnológico actual pide que la educación se transforme. Y Lucía entiende ese cambio como parte de un proceso que ya ocurrió muchas veces a lo largo de la historia. “Creo que debería y sé que va a transformar, como ya lo hizo muchas veces frente a otros cambios tecnológicos y sociales”.
El desafío, según ella, está en incorporar las nuevas herramientas sin perder aquellas capacidades que nos permiten aprender, pensar y construir conocimiento.
Nunca es tarde para volver a empezar
No existe una edad determinada para volver a aprender, proponerse una meta o terminar aquello que alguna vez quedó pendiente. Por eso, le pedimos a Lucía un mensaje para quienes todavía no se animan a dar el primer paso de retomar los estudios:
“Vale la pena. Nunca es tarde para empezar o para retomar algo que quedó pendiente. Muchas veces el primer paso es simplemente animarse a intentarlo. Después, el camino se va construyendo de a poco”.
En El Mariano Moreno sabemos que cada adulto llega con su propia historia y trayectoria educativa particular, por eso acompañamos su recorrido no solo con una modalidad a distancia que se adapta a su ritmos de vida, también lo hacemos con el seguimiento personalizado de un tutor que es un punto de apoyo y contención fundamental durante toda la cursada.
Seguí el consejo de nuestra dire y animate a retomar tus estudios. Completá este formulario y te contamos más.
