“Es una satisfacción tan grande que me pregunto cómo es que no estudié antes”, en el Día del Estudiante compartimos la historia de una egresada
Después de varios intentos que quedaron en el camino, María Montes logró cumplir una meta que había quedado pendiente: terminar el secundario. Hoy, con su título en mano, inspira a otros adultos a finalizar sus estudios. En el Día del Estudiante compartimos su historia.
El relato de María es similar al de muchos de nuestros estudiantes. Ella es la mayor de nueve hermanos y, cuando terminó la primaria, tuvo que salir a trabajar. No había tiempo ni espacio para pensar en otra cosa. Pero las ganas de aprender siempre estuvieron presentes.
Por eso, cuando le hablaron de El Mariano Moreno y le recomendaron el instituto, se animó y se anotó para cumplir con su meta de finalizar el secundario.
Al comenzar, la acompañaban dos sentimientos muy distintos: mucha alegría y un poco de ansiedad. Con el tiempo, lejos de desaparecer, ambos siguieron presentes y se convirtieron también en el motor que la ayudó a llegar hasta el final. Hoy, con el título en la mano, las sensaciones son otras: “Ahora me siento orgullosa de mí, con más seguridad y confianza para los cursos que sigo haciendo”, expresa.
¿Cómo hizo para estudiar mientras trabajaba y se ocupaba de su familia? María lo explica de una manera sencilla: tomó la decisión de darle al estudio un lugar dentro de su vida cotidiana.
“Mi decisión de estudiar era tan firme que sumé el estudio a mis rutinas diarias. Era igual de importante que trabajar o cuidar de mi familia”, recuerda.
Incluso durante las vacaciones, la carpeta y la computadora viajaban con ella. Al terminar cada día, mientras el resto descansaba, María buscaba un momento para continuar con sus estudios. “La vida me enseñó que la dedicación hace al valor de las cosas”, dice.
Para ella, ser estudiante nunca significó un sacrificio. Al contrario: disfrutaba ver cómo, mes a mes, incorporaba nuevos conocimientos. “Ser estudiante me hace sentir orgullo”, resume.
El día que recibió su título no fue solamente un logro personal. La alegría también se reflejó en su familia: sus hijas, sus nietos y su esposo la acompañaron durante todo el proceso y fueron parte fundamental para que ese sueño pudiera hacerse realidad.
Hoy María mira hacia atrás y reconoce todo lo que significó animarse a volver a estudiar. Y cuando piensa en quienes todavía están dudando, tiene un mensaje muy claro:
“Si es lo que uno quiere, hay que hacerlo por el bien que le hace el estudio a uno mismo”.
Para ella, la satisfacción de alcanzar la meta es tan grande que se pregunta: “¿Cómo es que no lo hice antes?”
El próximo objetivo de María es seguir estudiando y perfeccionándose en su trabajo, pero ahora desde un lugar diferente: más segura, más aliviada y más confiada.
Su historia demuestra que nunca es tarde para retomar una meta pendiente. Que estudiar también puede formar parte de una vida adulta con trabajo, familia y responsabilidades. Y que, cuando existe el deseo, siempre se puede encontrar la manera de volver a empezar.
En este Día del Estudiante, la historia de María es también una invitación para quienes todavía están pensando en dar ese paso: si estudiar es algo que querés hacer, quizás este sea el momento de animarte.
En El Mariano Moreno te acompañamos con una modalidad de cursada flexible, que se adapta a los ritmos de la vida adulta y con un tutor que está con vos en cada paso del camino.
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