Rendir exámenes

No es solo un examen: por qué rendir de adulto puede sentirse tan difícil

Se acerca una nueva etapa de evaluaciones en El Mariano Moreno y, para muchos estudiantes, significa volver a rendir un examen después de años. Es normal que aparezcan los nervios, las dudas, la ansiedad y la pregunta: ¿qué pasa si me va mal? 

Pensando en eso surgió esta nota en la que nos proponemos reflexionar sobre por qué un examen puede generar tanto temor cuando las personas adultas ya enfrentaron desafíos infinitamente más difíciles durante sus vidas: sacar adelante una familia, trabajar, reinventarse, superar momentos complejos. A continuación ensayamos algunas respuestas:

 

  • En muchas oportunidades, los estudiantes sienten que el examen los evalúa a ellos, y no solamente a sus conocimientos. 

Como si una nota pudiera definir su capacidad, su inteligencia o incluso su valor personal.

Es por eso que no aprobar puede sentirse como algo mucho más grande que «no saber un tema». Sin embargo, un examen no mide quién sos. No determina cuánto valés ni de lo que sos capaz. Simplemente evalúa cuánto pudiste aprender sobre un contenido en un momento determinado.

Y si el resultado no es el esperado, no significa que hayas fracasado. Significa, simplemente, que esa vez no alcanzó. Podés volver a prepararte, volver a rendir y seguir avanzando. Porque un examen es una instancia de aprendizaje, no una sentencia.

 

  • Cuanto más tiempo pasó, el examen se vuelve más monstruoso

Hay estudiantes que vuelven a rendir después de 10, 15 o hasta 20 años. En ese tiempo cambiaron muchas cosas: aparecieron nuevas responsabilidades, la tecnología avanzó y también cambiaron las formas de estudiar y de rendir exámenes.

Es lógico que aparezcan pensamientos como «ya no tengo la misma memoria», «perdí la práctica» o «seguro no me va a salir». Pero el tiempo no borra tu capacidad de aprender. 

Animarte a dar ese primer examen suele ser el paso más difícil. Después, la mayoría descubre que podía mucho más de lo que imaginaba. Es cuestión de tomar confianza.

 

  • A veces, el miedo proviene de experiencias anteriores

Quizás recordás alguna materia que te costó mucho, un profe que te dijo alguna frase desafortunada o algún contenido que rendiste muchas veces y no lograste aprobar. Entonces, sentarte frente a la compu a rendir te trae todos esos recuerdos. Pero hoy la situación es otra. Hoy elegiste volver porque tenés un objetivo. Estudiás desde otro lugar, con otra experiencia de vida y otras herramientas. 

 

  • En muchos casos la sensación es que hay mucho más en juego que un examen

Varios estudiantes de El Mariano Moreno retoman el secundario porque quieren conseguir un trabajo mejor, porque buscan darle el mejor ejemplo a sus hijos o porque quieren cumplir con una meta que les quedó postergada. Entonces los nervios son lógicos, aprobar significa mucho. El consejo que les damos a nuestros estudiantes es que avancen paso a paso, que no piensen en el resultado, que se enfoquen en el proceso. Y, cuando se quieran acordar, van a tener el título en la mano.

¿Qué dicen los estudiantes que se animaron a rendir los exámenes finales?

Si algo aprendemos en cada mesa de examen es que, luego de rendir, la ansiedad y el miedo desaparecen por completo. Porque, muchas veces, todo lo que los estudiantes imaginan que puede pasar, no tiene nada que ver con la realidad.

«Tenía mucho miedo porque venía de unas semanas difíciles y el resultado de los exámenes me hizo muy, muy feliz. Estoy mucho más tranquila”, expresó Lucía, estudiante.

«Retrocedí en el tiempo jajaja. Estaba nervioso como cuando era joven. Pero hoy las notas fueron excelentes. Vamos por más”, dijo Ariel que también se animó a rendir.

Y Christian, que volvió a enfrentarse a un examen después de casi dos décadas expresa:

«Después de casi 20 años, volver a rendir te pone nervioso, pero todo bien. Se me complicó matemáticas por la compu porque soy de terror, pero me gustó y me sentí bien. Es muy atrevido lo mío, pero ahora quiero dar más.»

Miles de adultos ya dieron el primer paso de retomar el secundario y empezar a rendir exámenes. Vos también podés hacerlo.

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